El proyecto de reforma e interiorismo se desarrolló en un apartamento de 62,58 m² útiles construido en la década de 1960, compuesto por tres dormitorios, un baño, salón comedor, cocina, lavadero y balcón. Destinado a una pareja joven con un presupuesto ajustado, el principal objetivo fue optimizar la rentabilidad de la vivienda mediante el alquiler temporal de dos dormitorios, maximizando al mismo tiempo la funcionalidad, el confort y la capacidad de almacenamiento sin recurrir a actuaciones de gran envergadura. Entre las principales intervenciones destacan la renovación del pavimento mediante suelo laminado, la mejora acústica del salón-comedor mediante paneles fonoabsorbentes y la reconfiguración de la cocina, trasladando la lavadora a este espacio y la nevera a la lavandería para optimizar la superficie disponible.
El salón comedor se diseñó para integrar una zona de estar, comedor para cuatro personas, almacenamiento y televisión dentro de una superficie reducida. En los dormitorios se adaptó la propuesta al mobiliario existente (camas matrimoniales), incorporando soluciones a medida como un revestimiento de listones lacados para ocultar una viga vista y mejorar la integración arquitectónica del espacio. La propuesta estética combina influencias del estilo Contemporáneo, Clásico y Nórdico mediante una paleta de blancos, grises, verdes, negro, beige y maderas de tonalidad media, creando ambientes luminosos, equilibrados y atemporales.