El proyecto de reforma e interiorismo se desarrolló en una vivienda de 92,07 m² útiles compuesta por tres dormitorios, un baño, salón comedor, cocina, patio de luces y una amplia terraza. Destinado a una familia y dentro de un nivel de inversión medio, el proyecto partía del reto de optimizar al máximo los aproximadamente 60 m² de superficie interior mediante una distribución eficiente y soluciones integradas de almacenamiento. Entre los principales condicionantes de la intervención se encontraban la incorporación de un aseo en el patio de luces, la creación de un espacio de trabajo en el dormitorio principal, una cama matrimonial abatible en uno de los dormitorios (para invitados) y el diseño de un salón-comedor versátil con capacidad para seis comensales.
La propuesta creativa concibe un ambiente sereno y acogedor a través de una paleta de tonos cálidos y verdes inspirados en la naturaleza, acompañados de maderas, texturas naturales y líneas orgánicas. La conexión interior–exterior se resolvió mediante la fusión de un estilo Balinés reinterpretado con influencias setentistas en el interior y un Mediterráneo Contemporáneo en el exterior, manteniendo una coherencia formal basada en formas curvas y materiales cálidos.